Seis a doce semanas es el rango real de duración de un anteproyecto arquitectónico residencial. Ese rango no es una estimación vaga: corresponde a la suma de los tiempos de trabajo del arquitecto y los tiempos de respuesta del cliente. Entender qué ocurre en cada semana ayuda a planificar el proceso y a saber dónde pueden surgir demoras.
Semanas 1 y 2: análisis del sitio y arranque
Las primeras dos semanas son de análisis, no de propuesta. En MÉTODO no dibujamos hasta haber entendido el terreno.
Lo que ocurre en esta etapa:
- Visita al sitio: fotografía, medición de contexto, análisis de orientación solar
- Revisión de normativa: uso de suelo, coeficientes de ocupación y utilización, restricciones de altura y rasantes
- Análisis de asoleamiento: trazar la trayectoria solar para el sitio específico, identificar orientaciones favorables y desfavorables
- Revisión del programa escrito con el cliente: confirmar que lo que dijo en la conversación inicial sigue siendo el programa correcto
Si el terreno está en una zona con restricciones especiales (patrimonio, suelo de conservación, zona de amortiguamiento) esta etapa puede extenderse.
Semanas 3 y 4: primera propuesta
Con el análisis del sitio completado, el estudio desarrolla la primera propuesta. En MÉTODO esa propuesta incluye:
- Planta de distribución de todos los niveles
- Al menos dos secciones que muestren la relación vertical del edificio (dobles alturas, escaleras, relación con el terreno)
- Alzados de las fachadas principales
- Descripción de la propuesta de materialidad: sistema constructivo y acabados principales
- Comentarios escritos del partido arquitectónico: por qué el edificio está organizado así
Esta propuesta se presenta al cliente en sesión, no por correo. La explicación del proyecto es parte del proceso.
Semanas 5 y 6: revisión y respuesta del cliente
El cliente tiene entre 5 y 7 días hábiles para revisar la propuesta y enviar comentarios consolidados. En este intervalo:
- El cliente "recorre" el proyecto: imagina vivir en él, identifica lo que funciona y lo que no
- Si hay múltiples decisores (pareja, familia), el proceso interno de acuerdo ocurre aquí
- Los comentarios se consolidan en un solo documento: no por partes durante varios días
Si el cliente tarda más de 10 días hábiles en responder, el plazo total del anteproyecto se extiende proporcionalmente.
Semanas 7 y 8: ajustes y segunda propuesta
Con los comentarios del cliente, el estudio ajusta la propuesta. Si los cambios son menores (ampliar un cuarto, ajustar la posición de un baño, cambiar la orientación de la escalera), esta etapa toma 5 a 7 días.
Si los cambios implican replantear la distribución general, pueden tomar hasta dos semanas. En MÉTODO cuando el cambio es significativo lo explicamos al cliente antes de proceder: qué implica el cambio, cuánto tiempo añade y si hay alternativas más eficientes.
Semanas 9 y 10: cierre del anteproyecto
La segunda propuesta incorpora los cambios acordados. Si hay una tercera ronda de revisión, generalmente es de detalles menores. Al cierre del anteproyecto, MÉTODO entrega:
- Planos de distribución finales de todos los niveles
- Secciones que muestran el corte completo del edificio
- Alzados de todas las fachadas
- Perspectivas internas o maqueta de volumen (según lo acordado)
- Presupuesto paramétrico por metro cuadrado
- Memoria descriptiva del proyecto
Con ese paquete aprobado, el cliente puede decidir si continúa al proyecto ejecutivo con MÉTODO o si necesita hacer una pausa.
Qué puede extender el plazo más allá de doce semanas
Hay factores que alargan el anteproyecto más allá del rango normal:
- Cambios de programa importantes durante el proceso (añadir un nivel, cambiar el uso de una zona)
- Terreno con problemas normativos que requieren consultas o gestiones
- Cliente que tarda en tomar decisiones o tiene múltiples revisores con opiniones distintas
- Estudios de suelo que revelan condiciones especiales que requieren cambiar la propuesta estructural
Ninguno de esos factores es controlable completamente por el arquitecto. Son parte del proceso real. Lo que hace la diferencia es tenerlos identificados temprano y comunicarlos al cliente con claridad.
Doce semanas es tiempo bien invertido
En MÉTODO no apresuramos el anteproyecto porque las decisiones de esa etapa son las más importantes del proyecto. Cambiar la distribución en anteproyecto cuesta un fin de semana de trabajo. Cambiarla en proyecto ejecutivo puede costar tres semanas y rehacer planos coordinados. Cambiarla en obra puede costar semanas de demolición y reconstrucción.
El tiempo del anteproyecto es inversión, no demora. Un anteproyecto bien cerrado produce un proyecto ejecutivo más fluido, una obra con menos imprevistos y un cliente más satisfecho con el resultado.
Próximos pasos
Si tienes un calendario de proyecto y quieres entender cuándo puedes iniciar obra, la primera conversación con MÉTODO incluye un plan de trabajo con fechas estimadas para cada fase del proceso.
Conoce el método de MÉTODO para entender cómo organizamos el proceso de diseño desde el análisis del sitio hasta el cierre del anteproyecto.