El anteproyecto y el proyecto ejecutivo no son versiones distintas del mismo documento: son etapas con propósitos completamente diferentes. Confundirlas genera expectativas equivocadas sobre cuándo es posible cambiar qué, y a qué costo.
Qué decide el anteproyecto
El anteproyecto es la etapa del diseño. Su función es producir la forma, la distribución y la sección de un proyecto antes de invertir en la traducción técnica. Trabaja a escalas generales —1:100, a veces 1:50— y produce:
- La organización de todos los espacios en planta
- La relación vertical entre niveles (la sección)
- La volumetría exterior
- Las orientaciones principales de fachada y las relaciones con el terreno
En MÉTODO el anteproyecto incluye la matriz de opciones: herramienta que pone en paralelo alternativas de distribución o sección para que el cliente decida con criterios explícitos, no con preferencia visual. La matriz de opciones registra qué se evaluó y por qué se eligió una opción sobre las demás.
El anteproyecto cierra cuando el cliente aprueba la distribución, la sección y la volumetría. A partir de ese momento, la forma es un dato fijo.
Qué produce el proyecto ejecutivo
El proyecto ejecutivo convierte las decisiones del anteproyecto en documentos que puede leer y ejecutar el constructor, el calculista estructural y el instalador. No diseña: especifica.
Un proyecto ejecutivo completo incluye:
- Plantas arquitectónicas con cotas, niveles y referencias a detalles
- Detalles constructivos a escala 1:20 y 1:5 (juntas, remates, bajantes, encuentros de materiales)
- Proyecto estructural coordinado con los planos arquitectónicos
- Memoria de instalaciones: hidráulica, sanitaria, eléctrica, climatización
- Especificaciones de materiales y acabados por espacio (la materialidad honesta queda registrada aquí: dimensiones de juntas en cantera, tratamiento de concreto expuesto, acabado de madera)
- Catálogo de conceptos para presupuesto de obra
El ejecutivo es el documento que firman el arquitecto y el Director Responsable de Obra (DRO) para tramitar la licencia de construcción. Sin él, no hay permiso.
Cuándo es posible cambiar qué
Esta es la pregunta práctica más importante para un cliente.
Durante el anteproyecto, los cambios de distribución, orientación o sección se hacen sobre planos a escala general. Una decisión de recorrer la escalera dos metros toma horas en el dibujo. El impacto en estructura e instalaciones es mínimo porque esos sistemas todavía no están desarrollados.
Durante el proyecto ejecutivo, cambiar la posición de la escalera significa: actualizar todos los planos arquitectónicos acotados, recalcular la estructura de la losa y la viga de borde, reubicar bajantes y tuberías que ya estaban trazadas, y actualizar los detalles constructivos afectados. El mismo cambio que en el anteproyecto tomó horas puede tomar días o semanas.
Durante la obra, el mismo cambio tiene costos directos en demolición, materiales ya comprados y tiempo de trabajadores parados.
La coordinación entre etapas
El anteproyecto y el proyecto ejecutivo solo funcionan bien juntos cuando los desarrolla el mismo equipo o cuando hay una transferencia rigurosa de criterios. Las decisiones de diseño que tomaron forma en el anteproyecto —por ejemplo, que la fachada sur va cerrada por razones de asoleamiento, o que el patio funciona como organizador de la ventilación— deben mantenerse coherentes en el ejecutivo.
En MÉTODO ambas etapas las desarrolla el mismo equipo. Así los detalles constructivos del ejecutivo siguen siendo consecuencia del diseño, no soluciones genéricas superpuestas.
Próximos pasos
Si ya tienes un anteproyecto aprobado, el siguiente paso es el desarrollo ejecutivo. Si estás todavía en la etapa de evaluar un arquitecto, pregunta por su proceso: cómo estructura el anteproyecto, qué entregables produce y cómo documenta las decisiones tomadas.
Para entender cómo articulamos las dos etapas en proyectos de casa de autor, conoce el método de MÉTODO.