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Cómo era la casa colonial mexicana por dentro

Recorrido por el interior de la casa colonial mexicana: zaguan, patio central, corredores, materiales y la logica climatica que aun inspira el diseno actual.

MÉTODO Arquitectos · 9 de junio de 2026 · 5 min de lectura

MÉTODO · CDMX × Denver

Arquitectura de autor: proceso antes que estilo

Residencial · pabellones · interiorismo en piedra, madera y concreto

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Cómo era la casa colonial mexicana por dentro

Cómo era la casa colonial mexicana por dentro

La casa colonial mexicana suele admirarse desde la calle, por sus muros macizos y sus portones de madera. Pero su inteligencia estaba adentro. El interior respondía a una lógica de clima, jerarquía social y vida doméstica que sigue ofreciendo lecciones a quienes proyectan hoy. Este recorrido describe cómo se organizaba ese espacio por dentro.

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El zaguán: umbral entre ciudad y casa

Al cruzar el portón no se entraba directamente a la vivienda, sino a un zaguán: un pasaje cubierto, fresco y en penumbra, lo bastante ancho para que pasara un carruaje. Este espacio amortiguaba el ruido y el calor de la calle y preparaba la transición hacia el corazón de la casa. Su penumbra hacía que el patio, al fondo, apareciera iluminado y vivo.

El patio central como sala al aire libre

El verdadero centro de la casa era el patio. Alrededor de él se distribuían todas las habitaciones, y hacia él se abrían puertas y ventanas. El patio cumplía funciones precisas:

  • Iluminación. Llevaba luz natural al interior sin abrir grandes huecos a la calle.
  • Ventilación. Funcionaba como chimenea térmica: el aire caliente subía y el fresco circulaba por los corredores.
  • Agua y vegetación. Una fuente o pozo y plantas refrescaban el ambiente por evaporación.

Corredores y la circulación perimetral

Rodeando el patio corrían los corredores, galerías cubiertas sostenidas por columnas o arcos. Por ahí se circulaba entre habitaciones sin atravesarlas, lo que daba privacidad a cada estancia. Estos corredores eran también espacios de estar: a la sombra y con brisa, concentraban buena parte de la vida diaria.

Jerarquía de las estancias

Las habitaciones principales, la sala y el comedor, daban a la parte más noble del patio y solían tener los techos más altos. Detrás se ubicaban las recámaras, y al fondo, en un segundo patio más austero, la cocina, las caballerizas y los servicios. Esa separación entre el patio principal y el de servicio organizaba la vida según funciones y jerarquías.

Materiales y atmósfera interior

Los muros gruesos de adobe o piedra mantenían el interior fresco de día y templado de noche. Los pisos de barro o piedra, las vigas de madera a la vista y los muros encalados creaban una atmósfera de sombra controlada y temperatura estable. Las ventanas, profundas por el espesor del muro, filtraban la luz y enmarcaban vistas hacia el patio.

Una lección que sigue vigente

Esa manera de proyectar hacia adentro, alrededor del vacío y no de la fachada, sigue siendo una de las enseñanzas más útiles de la arquitectura mexicana. En el trabajo contemporáneo de despachos como MÉTODO Arquitectos, el patio, el muro grueso y la transición de penumbra a luz siguen apareciendo como recursos de confort y de carácter, no como nostalgia. La casa colonial, vista por dentro, era ante todo una máquina de clima y de vida en común.

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