Hay espacios que, sin lujo ni espectáculo, producen una emoción difícil de nombrar; esa cualidad metafísica no es un misterio gratuito, sino el resultado de decisiones precisas y observables.
La arquitectura no se agota en muros y medidas: empieza cuando un lugar nos hace sentir algo que el plano no sabe nombrar, y ese resto es su verdadero oficio.
Hay espacios que, sin lujo ni espectáculo, producen una emoción difícil de nombrar; esa cualidad metafísica no es un misterio gratuito, sino el resultado de decisiones precisas y observables.
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MÉTODO diseña residencias de autor, pabellones culturales e interiores en piedra, madera y concreto, entre Ciudad de México y Denver. Cuatro proyectos al año, por elección.