La fachada sur en el altiplano mexicano es la más manejable técnicamente. Recibe sol directo en invierno cuando es bienvenido, y puede protegerse del sol de verano con un voladizo de dimensión calculada. En MÉTODO, ese cálculo es el punto de partida del diseño de cualquier apertura sur: primero la geometría, luego la ventana.
La geometría solar sur en el altiplano
En Ciudad de México (latitud 19°N), los ángulos de elevación solar al mediodía son:
- Solsticio de verano (21 de junio): 87.5 grados — sol casi vertical
- Equinoccios (20 de marzo y 23 de septiembre): 71 grados
- Solsticio de invierno (21 de diciembre): 44.5 grados — sol bajo y penetrante
Esa diferencia de 43 grados entre el sol de verano y el de invierno es el recurso que hace eficiente la apertura sur. Un voladizo calibrado para el sol de verano (casi cenital) puede dejar pasar el sol de invierno (bajo) sin modificación.
El cálculo del voladizo sur
La profundidad del voladizo (P) para bloquear el sol de verano en la fachada sur se calcula con:
Tangente del ángulo complementario al ángulo solar = P / H
Para CDMX (sol de verano a 87.5 grados):
P = H x tan(90 - 87.5) = H x tan(2.5) ≈ H x 0.044
Para una ventana de 2 metros de altura, el voladizo necesario para bloquear el sol de verano al mediodía es apenas 8.8 centímetros. Es virtualmente nulo.
Eso significa que en CDMX, el problema del sobrecalentamiento en verano por la fachada sur no es severo: el sol casi cenital roza el borde del alero más mínimo. El calor de verano en CDMX entra principalmente por el techo, no por la fachada sur.
Para las horas de mañana y tarde del verano (cuando el sol está más bajo y puede incidir sobre la fachada sur con ángulo mayor), un voladizo de 30-40 centímetros es suficiente para las horas de mayor calor.
Cuando sí importa la protección sur
En latitudes más altas de México —norte del país, Monterrey a 25°N, Chihuahua a 28°N— el sol de verano baja más y la fachada sur recibe más radiación. Ahí el voladizo necesita más profundidad.
En Denver (39°N):
- Sol de verano: 74 grados
- P = H x tan(16) ≈ H x 0.29
Para una ventana de 1.7 metros, el voladizo óptimo en Denver es de aproximadamente 50 centímetros: suficiente para bloquear el sol de verano y permitir el de invierno (27 grados de elevación).
En proyectos de MÉTODO en Colorado, el voladizo sur es un elemento de diseño calculado con precisión porque tiene un impacto real en el confort y en la demanda de calefacción.
Más allá del voladizo: sistemas de protección sur
El voladizo es la solución más simple, pero no la única:
Toldos operables. Permiten ajustar la protección según la estación: extendidos en verano, retraídos en invierno. Requieren mantenimiento y operación manual o automatizada.
Árboles caducos. Un árbol de hoja caduca al sur de la ventana da sombra en verano y permite el sol en invierno de forma natural. Tarda años en crecer, pero es la solución que mejor responde a la dinámica solar sin mantenimiento técnico.
Celosías de lamas horizontales fijas. Se calculan con el ángulo crítico y se instalan permanentemente. Sin mantenimiento, pero sin flexibilidad.
Lamas orientables. La solución más precisa: se ajustan según la hora y la estación. Las lamas motorizadas con control solar automático son la versión más sofisticada.
La apertura sur en la distribución del proyecto
En MÉTODO, cuando la orientación del lote permite una fachada sur bien orientada, distribuimos los espacios que más se benefician de la variación de luz: comedores, estancias, estudios. Los dormitorios —que funcionan mejor con luz fría del norte o del este— no necesitan la fachada sur.
Esa distribución coherente con la orientación solar es parte del proceso de diseño que diferencia una casa de autor de una casa genérica.
Próximos pasos
Si tienes un lote con fachada sur disponible y quieres aprovechar ese recurso para reducir la demanda de calefacción y calidad de luz en invierno, el cálculo del voladizo y la distribución adecuada del programa son los dos primeros pasos.
Conoce el proceso en MÉTODO Arquitectos.